Innovacción

A todos se nos llena la boca con el término innovación. Por lo menos a mí sí. Me hace sentir seguro, poderoso, un profesional a la vanguardia, un humano del s. XXI.

Pero una vez que ya he gritado a pleno pulmón que soy innovador, o que lo es mi empresa, o el país en el que vivo o el producto que fabrico y/o vendo, paso inmediatamente formularme una serie de incómodas preguntas: ¿Qué significa ser innovador? ¿Es suficiente serlo por el solo hecho de que usas las redes para tu trabajo y tu sistema de producción está muy tecnificado? ¿Has sacado un nuevo producto al mercado que lo peta? ¿Vistes raro? ¿Es eso ser innovador?… ¿Qué es la innovación?

¿INNOVACIÓN? BAJANDO EXPECTATIVAS

Todas estas preguntas me asaltan a la vez y luchan en perfecta formación frente otras que van en sentido contrario, pero con la misma fuerza aunque su uniforme es más gris y su armadura menos brillante: ¿Y qué pasa si no soy innovador? ¿Es necesario que lo sea todo el mundo? ¿Y qué pasa si no lo soy?.

Necesariamente esta guerra se cobra víctimas, que suelen contarse entre las filas de mi autoestima: “A lo mejor no soy tan innovador. No creo que nunca tenga una idea como Steve Jobs, o los fundadores de Wallapop, o Coco Chanel…”. A lo mejor no. A lo mejor sí.

A lo largo de mi trayectoria he ido viendo como ideas brillantes iban al cubo de la basura y otras más “conservadoras" se abrían paso hasta consolidarse y ser exitosas. Es posible que a veces las ideas no sean innovadoras y lo que resulte innovador podría ser la manera de ponerlas en práctica, o incluso de venderlas, ergo la innovación reside en nosotros bajo múltiples formas, algunas de ellas sin que nosotros lo sospechemos.

MONTAÑA RUSA. SUBIENDO EXPECTATIVAS ¡INNOVACIÓN!

Me he decidido a escribir este artículo de reflexión en parte justamente como ejercicio de autoestima. Somos muchos los que pensamos que quizás no vamos a tener aquella idea que separa a los genios del resto de los mortales, que de momento nunca nos ha venido a la cabeza la señal que nos cambie la vida de un día para otro, pero también sabemos que la innovación parte del trabajo y el esfuerzo de cada uno en su pequeña parcela de sabiduría (que no es más que la certeza de saber que quieres estar siempre aprendiendo), que nace de la pasión, la curiosidad y la observación… y de saber que todo es mejorable en función de ciertas necesidades.

¿Y cómo detecto dichas necesidades? Pues conociendo a nuestros clientes, nuestros amigos, a nuestros compañeros, al vecino. Observándolos y definiendo en qué puedo ayudarles, aportar mi pequeño granito de arena en base a mis capacidades. Al final de todo, esto no deja de ser mi misión, ¿no?.

Y de aquí saco el título de mi post: INNOVACCIÓN. Son los pequeños hechos, los pequeños avances que hacemos cada uno para mejorar nuestra productividad, nuestra metodología, nuestros horarios de trabajo, nuestra relación con clientes y compañeros.

Innovamos cada vez que mejoramos nuestro entorno, por muy pequeño que sean tanto el entorno como la mejora, e innovamos porque actuamos, tomamos decisiones y las implementamos después de meditarlas y valorarlas. Continuamente estamos mejorando nuestra estrategia, sin darnos cuenta a veces de lo importante que es lo que hemos hecho, pero ahí estamos, resistiendo y creciendo. Debe formar parte de la cultura de la empresa el mirar siempre un poco más allá, intentar tomar ventaja sobre los demás y aportar un poco más a nuestro mundo.

CÁMBIATE EL SOMBRERO. MIRA A LOS LADOS. APRENDE DE OTROS

En Elmer decidimos adaptar parte de la metodología agile, pero aplicada a nuestra actividad diaria, que no es exactamente la misma que la de los entornos de trabajo para los cuales fue ideada dicha metodología.
Además decidimos tecnificar al máximo nuestros procesos (software de gestión de tareas, time tracking, mensajería interna, negociación de due dates con el equipo…) Ello nos hizo más productivos y más felices, ya que eliminamos una gran cantidad de incertidumbre en la evolución de los proyectos.

¿Es ésto una innovación? Para nosotros era algo lógico, pero la mayoría de pequeñas agencias de 6 o 7 personas no dedican la misma atención a estos detalles de productividad. Si, pero ¿dónde radica la innovación? En adaptar procesos de otros sectores al nuestro, creándonos nuestra propia metodología que, quizás no sirva a nadie más, pero para nosotros es funcional y eficiente. Decidimos mirar hacia otros lados con el fin de crear nuestra herramienta personalizada de mejora.

De momento no hemos hecho un gran descubrimiento que revolucione el mundo del marketing y la comunicación, pero en Elmer nos tomamos en serio con quién trabajamos y cuáles son sus necesidades, por lo que preferimos pasar a la acción y ayudaros en todo lo que sabemos hacer… y un poco más, si puede ser. ¡Innovemos en eso también!

Marc Mas E L

Proud father, runner, rocker and saxophone learner. Gentleman, art director & graphic designer. Elmer co-founder & creative director