Zanahoria Disruptiva

¿Como puedo incrementar la efectividad de mi acción comercial? Piensa en una zanahoria.

A menudo buscamos resultados inmediatos, hasta el punto de exigir reacciones, sin acciones. Empresas debutantes y empresas con historia se enfrentan al desafío de caminar por un terreno hostil compitiendo por la atención de consumidores distraídos.

Se busca la zanahoria que puede atraer inversiones, un modelo que cambie la mirada de alguien que ha estado reticente a involucrarse con lo que una compañía ofrece.

ROMPER DE RAIZ

Surge entonces el ejemplo deslumbrante de los grandes nombres de la industria que parecen haber llegado fácilmente a sus posiciones de líderes. Y todos quieren imitar o al menos quedar cubiertos por el reflejo del éxito ajeno.

Innovación es la palabra que se repite como la llave que abre la puerta al éxito, pero que ahora ha sido reemplazada por otra. Disrupción, un anglicismo adaptado del argot de Silicon Valley que identifica un cambio que rompe con el molde interno y externo de una práctica para crear algo completamente nuevo.

Romper con el pasado – en el imaginario tecnológico – es siempre algo mejor, y sin embargo la historia de los avances técnicos está repleta de ejemplos de fracasos donde el esfuerzo por romper con lo anterior no ha servido para progresar, sino solamente para aprender del error.

Los cambios que transforman lo evidente vienen de lo sublime, del detalle, del cambio en el proceso o en la forma como se presenta ante nosotros. Una zanahoria a la medida de nuestras posibilidades.

HISTORIA A COLOR

Hoy en día no podemos imaginar una zanahoria que sea de un color distinto al que ya conocemos, pero para llegar a esta convención fue necesario la intervención humana, un ejercicio de branding a escala alimentaria. Los colores de la daucus carota pueden variar desde el blanco al lila, sin embargo unos hábiles agricultores holandeses decidieron potenciar una variedad en particular y refinar cromáticamente un producto que hiciera honor a la Casa de Orange-Nassau.

“De esta manera un producto de alto consumo convirtió un color en una marca reconocible.”

LA BUENA COSECHA

Cuando pensamos en un camino destinado a potenciar las condiciones de un producto sobre otro, como mínimo tenemos que hacerlo parecer diferente, pero en realidad tenemos que hacerlo único.

Lo primero será entonces escoger el terreno adecuado y el momento óptimo para plantar las semillas de nuestras ideas. Luego viene la siembra, el inicio de proyecto. A continuación debemos nutrir esta idea periódicamente, una tarea que está encomendada a profesionales que aprecian la calidad de un buen producto y se esforzarán por mantener un cuidado constante.

A partir de aquí se necesita tiempo para que esta idea se desarrolle y pueda dar sus frutos dentro de un calendario predefinido. Si hemos sido bien asesorados, lo que obtendremos será una buena cosecha.

Incluso es posible que el verdadero valor de nuestro producto no sea visible a primera vista sino que este oculto “bajo tierra”, en sus “raíces”. Y también es posible que su apariencia nos sorprenda, porque su ingenio estará fundado en una sutil diferencia, una manera de hacer simple lo complejo y que le convierte en atemporal, por encima del resto, como una humilde zanahoria.

Francisco González E L

Diseñador, curioso, melómano, taciturno, tratando con caprichos a medida y esperando el inminente colapso de la ley de Moore.