¡Viva el vino! y sus etiquetas

Me gusta el vino. No soy un experto, ni mucho menos. Pero me gusta, la verdad.

Generalmente tiro de vino tinto ya que, como no soy un entendido ni lo pretendo en absoluto, me puedo permitir ignorar el tipo de comida con el que voy a tomarlo. Me da igual si es pescado, arroces, caza… Yo tiro de tinto ;)

Por supuesto, conozco algo sobre denominaciones de origen, tipos de uva, las temperaturas a las que hay que servirlo, algún elemento más del ritual socio-vinícola y finalmente el precio sobre el que me muevo a la hora de elegir. Poca cosa más.

Pero de lo que sí sé es de etiquetas. Del diseño de las etiquetas, para ser más preciso.

CAMBIO DE ESTRATEGIA

Llevamos desde principios de siglo presenciando un proceso de transformación en sectores como podrían ser el del vino (también la cerveza y el aceite) debido, en gran parte, a la incorporación a la dirección de las empresas del sector de una nueva generación de profesionales con una formación más sólida en gestión de negocios y una mayor confianza en el marketing, todo ello acentuado además por la grave crisis económica iniciada en 2007, que hizo que estas empresas tuvieran que reinventarse y buscar nuevos mercados y clientes. En resumen:

1. Nueva generación al mando, más preparada y orientada al marketing
2. Necesidad de reinvención a causa de la crisis: nuevos targets y mercados
3. Auge de las redes sociales.
4. Mayor cultura visual de los nuevos clientes

Hemos estado observando cómo se rompían todos los cánones de comunicación tradicional en el diseño de las etiquetas de vino que actualmente podemos ver en las alacenas de los establecimientos especializados. Hemos pasado del pergamino, la heráldica, la tradición y la letra gótica a verdaderos carteles en miniatura con mensajes transgresores, rabiosamente modernos e incluso políticamente incorrectos a veces.

El uso de elementos graficos disruptores, mensajes atípicos y storytellings cuidadosamente elaborados, además de acabados imaginativos en cuanto a forma, tratamiento y texturas han sido creados para conectar con públicos más jóvenes y modernos (que no es lo mismo) que buscaban un valor añadido a bebidas que hablaran como ellos, que se comunicaran en su idioma y usaran las redes como ellos lo hacen.

La cruda realidad es que el público más numeroso de consumidores de vino es el de hombres y mujeres mayores de 40 años, siendo a partir de los 56 años la franja de edad en la que hay más consumidores de vino que de cerveza (fuente: enosocialmedia), la reina de las bebidas alcohólicas en España, indicándonos todo ello que queda mucho camino por recorrer y que, quien consiga hacer llegar el vino a nuevas franjas de edad tendrá la ventaja de ser el primero, y solamente podrá conseguirlo con una/s excelente/s estrategia/s de marketing.

REDEFINIENDO LA VENTA: ¿SABOR O ASPECTO?

Tenemos claro que los que entienden de vino pasan de la etiqueta delantera a la trasera de la botella en cuestión de segundos, pero tenemos que estar seguros de que nos van a ver al pasar y de que, al menos, nos van a dar la oportunidad de darnos a conocer… A partir de aquí sólo queda esperar que el caldo esté a las alturas de las expectativas que hemos creado con la etiqueta. Si ésta ha sido bién pensada habremos captado al cliente correcto, habremos conectado con él y con sus gustos, tanto visuales como de sabor y precio del producto. Vamos: ¡tinto y en botella!

Marc Mas E L

Proud father, runner, rocker and saxophone learner. Gentleman, art director & graphic designer. Elmer co-founder & creative director